El Sindicato Católico de Betuneros ‘13 de Junio’ celebró un año más de fundación. A la víspera de las Bodas de Oro, posesionaron la nueva directiva y pidieron obras.
Clemente Robles jamás imaginó que una ocurrencia sería el pretexto y camino ideal para formar una generación de hombres y mujeres preocupados por el brillo de los tulcaneños y sus visitantes.
Contagiado del mismo sentimiento, don José Fiallos apoyó la idea de formar un grupo de ‘obreros invisibles’, tal como ellos se calificaron, que con un trabajo desinteresado y por demás barato, llevan el pan de cada día a sus hogares.
Desde aquella ocurrencia a la fecha, han pasado 49 años. Precisamente, el domingo, el Sindicato Católico de Betuneros ’13 de Junio’ cumplió un aniversario más de vida y celebró con una sesión solemne en su sede, en la ciudadela que lleva su propio nombre (norte de la ciudad).
Don Clemente Robles, visiblemente emocionado, recordó algunas anécdotas y agradeció a sus compañeros de ‘brillo’ por el trabajo que realizan a diario. Su voz pausada y quebrada por el paso de los años no impidió que omita detalle alguno.
En la Sesión Solemne también estuvo el Ing. Julio César Robles, Alcalde del Gobierno Municipal de Tulcán. El burgomaestre fue testigo de la posesión de la nueva directiva, presidida por Bolívar Rosero.
“Es verdad que ahora no me ven sentado junto a ustedes, lustrando zapatos, pero allí empecé. Gracias amigos, porque allí, sentado en el parque aprendí el trabajo responsable”, manifestó Rosero, quien también se desempeña como maestro sastre.
La tarde del domingo también fue artística. El encargado fue Julián Rosero, quien felicitó al gremio y entregó dos caricaturas, las mismas que reposan en la galería de la sede junto a ex dirigentes y figuras políticas, como es el caso de Don Julio César Robles Castillo (+).
En ese grato regalo se reflejó la estampa de Clemente Robles y José Fiallos, pioneros de un silencioso trabajo, quizá el más descuidado por los ciudadanos, pero el más importante, pues sin duda, el aseo en el calzado es una carta de presentación.
No en vano, Bolívar Rosero decía que la gente se preocupa porque la camisa esté bien planchada, ponerse el mejor terno y salir de la casa impecable, pero en lo último que se fijan es en el calzado. Don Clemente, en cambio, señaló que ellos se encargan de solucionar los apuros de sus clientes. Al salir apurados al trabajo, se dan unos breves minutos para sentarse en el parque y junto a la lectura de las noticias del día, esperan que sus zapatos dejen el polvo de lado.
Estos motivos fueron suficientes para justificar el aumento a USD 0,50 por la lustrada. Por eso, el Ing. Robles no dudó en comprometer su palabra y decir que a partir del cumpleaños, tienen cerca de un año para pensar en las necesidades del gremio y sin temor a equivocarse… solicitarla.
“Es un deber de esta administración dejar un recuerdo importante, pues desde ya estamos en la víspera de las Bodas de Oro”, acotó el burgomaestre.
No desaprovecharon la oportunidad y los betuneros pidieron canchas deportivas y algunos arreglos al barrio aunque no descartaron visitar el despacho del alcalde para definir otras necesidades.
Al final, el Primer Personero de la urbe entregó unas camisetas a los encargados de dar brillo a los tulcaneños, recursos que por cierto, salieron del deseo que tuvo el Alcalde por festejar con este importante sector de la urbe.
El Patronato Municipal de Amparo Social también se hizo presente con unos baldes. Después, empezó el baile y el festejo porque desde ya, arrancó la cuenta regresiva para los 50 años.


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