Hoy se cerró el patrimonial centro de abastecimientos de Tulcán. Con una marcha, se llevaron las imágenes al Quillasinga. El Lanzamiento de la Plaza Central del Buen Vivir contó con el humor de Las Zuquillo.
Los ocho hijos de doña Bélgica Paucar, prácticamente nacieron y se criaron en el Marcado Central. Por eso la vendedora de 62 años salió de la patrimonial casona envuelta en lágrimas y eternos suspiros.
Apenas tenía 10 años cuando Paucar, de la mano de su madre, llegó al Central para conocer el arte de las ventas. Ella al igual que la mayoría, tienen una vida llena de anécdotas por contar. “Solo tengo pena. El dejar la casa donde me crié me duele”, dijo mientras una de sus seis hijas la abrazaba.
Al igual que Paucar, Blanquita Figueroa (73 años) jamás tuvo en su cabeza la idea de salir del Mercado Central. Confiesa que hace medio siglo obtuvo su puesto, pero son más de 60 años los que deja en dicha plaza, porque solía trabajar con su madre.
Esa fue la tónica durante la salida de los vendedores del Central. Los suspiros, lágrimas, rezos y anécdotas estuvieron al orden del día. La jornada se inició a las 07:30, con la entrega de un delantal que todos lucieron como juguete nuevo.
Minutos más tarde, empezó la procesión. La Banda del Gobierno Municipal de Tulcán encendió la fiesta y junto a ellos, las siete imágenes que cuidaban de los vendedores de la Asociación 20 de Abril. Un bailecito y a recorrer la calle Bolívar con los cual, se cerró el Central por un lapso de 16 meses a partir de la fecha.
Doña Laura Almeida avanzaba a paso lento y de vez en vez, dejaba sentir sus aplausos. Tiene 71 años, de los cuales, 55 ha dedicado a entregar “lechita”. “No tengo puestico. Yo vengo a entregar leche de vaca, pero sin agua”, dijo con una leve sonrisa.
Ya en el Quillasinga, el Padre Édison Landázuri celebró una misa campal y motivó a los vendedores a respaldar el proceso del Alcalde de Tulcán. Les dijo que se mantengan unidos y que no permitan que nadie los manipule mucho menos, que se intente boicotear una regeneración que necesitó gestión, planificación y más de USD 1,5 millones de inversión.
Por su parte, el Alcalde de Tulcán los felicitó a cada uno por el interés y predisposición para hacer las cosas. Para perder un par de días de venta, dejar su casa de siempre y aceptar, de una u otra forma, ciertas incomodidades, pero a cambio, tendrán la Plaza Central del Buen Vivir.
“Hoy recién inicia el trabajo de regeneración del Central”, manifestó Robles visiblemente emocionado. Después, con un tono de voz más fuerte, les dijo que está prohibido morirse. “Puedo morirme yo, pero por ordenanza, está prohibido que ustedes se mueran porque tenemos que disfrutar de la nueva casa”.
Mientras unos se quedaron en el trasteo, ya que Robles también informó que el sábado se abrirán las puertas del Quillasinga, otros se instalaron en el Parque Central, donde se efectuó la Presentación oficial de la Plaza Central del Buen Vivir.
El humor de las Zuquillo conquistó a los tulcaneños. Su show fue una invitación a formar parte de la Plaza Central del Buen Vivir, programa nacional que tuvo su lanzamiento oficial en Tulcán, tal como sucedió el pasado 19 de enero, con el Plan Vive Patrimonio, donde se entregaron los recursos para la intervención del Mercado Central (USD 1,5 millones) y Teatro Lemarie (USD 1 050 000).
Mariana Galarza, Directora Nacional del Programa Aliméntate, felicitó al Ing. Julio Robles por la dedicación y entereza hacia un proyecto piloto como es el Mercado Central y Lemarie. En público, la representante Estatal manifestó que el trabajo con Tulcán será muy extenso.
Robles corroboró sus palabras de Galarza y dijo que durante el día realizaron una serie de compromisos verbales y que pronto se concretarán, lo cual sin duda, beneficiará al Cantón y a sus habitantes.
Pues el objetivo es que el Buen Vivir no solo se quede en el Mercado Central, sino que se extienda por la red de mercados de la urbe como son el Eloy Alfaro (norte), Central, San Miguel y Sur como también al Centro Comercial Popular.
De allí que uno de los compromisos adquiridos será la capacitación de los vendedores para convertirlos en promotores de salud y alimentación, objetivo que persigue la Plaza Central del Buen Vivir.
Por eso, en marzo próximo, 71 vendedores del Mercado San Miguel realizarán una pasantía en Quito. Tal como se hizo con los comerciantes del Central, será todo pagado y se hospedarán en el Hotel Quito.
“Mi compromiso es con los tulcaneños y no voy a defraudarlos”, señaló Robles durante su intervención. Además advirtió que hay muchos proyectos más que sin duda, harán de Tulcán una ciudad Mágica, Dinámica y Moderna.
Lo de hoy, no es más que una prueba de que la fase de Ejecución está en pleno desarrollo. La Regeneración de la Rafael Arellano que se inició el lunes pasado, la intervención del Mercado Central, Teatro Lemarie, la construcción del Moderno Camal, el Hospital Regional… son muestras de que la planificación y la gestión superaron la buena voluntad o los buenos deseos… hoy son hechos.

