“Llevamos en nuestras venas la sangre pastusa condimentada con hechos heroicos que jamás se borrarán de la historia, prueba de ello es el levantamiento popular de hombres y mujeres valerosos que a precio de sangre enfrentaron a la terquedad del ‘dictador’ de ese entonces, el Dr. José María Velasco Ibarra, quien irónicamente y mediante decreto oficial No. 248, obligaba a pagar un impuesto de DOS SUCRES a toda persona que cruce el puente internacional de Rumichaca.
Ese decreto estaba en contra de los indígenas populares; además, azotaba ‘infamemente’ la escasa economía de nuestros padres que con el sudor de la frente y gracias al intercambio comercial entre Tulcán e Ipiales se ganaban el pan de cada día.
Los antecedentes desafiaron al pueblo aguerrido de Tulcán que, decididamente se armó con palos, piedras y unas tantas carabinas obsoletas tomadas de la oficina de alcoholes. En la mañana del 26 de mayo de 1971 salió la multitud a la calle y como leones heridos, se tomaron los parques, calles y el aeropuerto.
Se enfrentaron a la fuerza de la Policía, Paracaidistas y Soldados que obedecían órdenes superiores. Lo más indignante de aquel acontecimiento fue que el Dr. Velazco Ibarra tuvo la osadía de permitir un enfrentamiento entre hermanos carchenses enrolados en la milicia.
Al final de la histórica jornada, muertos, heridos y detenidos por doquier, pero conseguimos que se respete la voz del pueblo… la ‘Voz de Dios’.
El 2 de junio de 1971, Velasco Ibarra derogó el ‘Decreto Criminal’ que imponía el impuesto de DOS SUCRES.
Estos acontecimientos se conocieron a escala nacional e internacional a través de los diversos medios de comunicación, identificándose al “valeroso Carchi” como una antorcha viva que desde siempre y hasta siempre hará respetar el honor y la dignidad del pueblo.
¡Con el Carchi no se juega¡
‘Desde la esquina del Sindicato de Choferes organicé la lucha y como la pólvora envalentona, halaba y halaba el gatillo y no salía nada… no me di cuenta que ya se terminaron las balas. El ejército se acercaba y un compañero me sacó de los pies, a rastras’.
Manuel Ledesma
65 años
‘Fue terrible. En cuanto llegó la orden de libertad, dejamos el cuartel Epiclachima (Quito), en donde fuimos torturados y nos trasladaron en un jeep al aeropuerto militar. Desde allí viajamos en avioneta a Tulcán y me encontré con Oswaldo Rosero y Guillermo Pazos.
Pero antes, el Capitán de la Nave me contó que tenía la orden de lanzarnos del avión y me confesó que tampoco sabía cómo llegar a Tulcán… me puso el mapa en mis piernas y lo dirigí’.
Galo Benavides
73 años
‘Cuando llegué a Tulcán (de Quito), vi bastante gente. Venía herido y golpeado. A la altura de Ibarra pedí que avisen a mi familia sobre mi condición y así fue, porque escuché por la radio que me estaban esperando.
Ya en Tulcán, Guillermo Vásquez me pidió que haga un esfuercito más para ir a Ipiales. Pensé que era un canje, pues yo quería ir al hospital… Nada que ver. Solo que la gente en Ipiales nos quería ver en libertad y así culminar un paro. Yo estaba bravísimo… siento que ese día me utilizaron’.
Oswaldo Rosero
76 años
‘Preso en Quito, me toco de compañero Galito Benavides. Él estaba tan mal psíquicamente, que yo a pesar de mi herida en la pierna y con la cara hinchada, me levanté de mi cama y como un padre, le cogí la cabeza y le dije: “Tranquilo, tranquilo. Acuérdese que lo único que hemos hecho es defender a nuestra tierra”. Y él me respondió: “Que me maten, que me maten, pero que ya no me maltraten…”.
Recuerdo también que le cedí mi camiseta y yo me quedé en chompa’.
Oswaldo Pozo
75 años
‘Trabajaba en la Sierra Centro. Escribía para El Avance de Ambato y para El Cóndor de Riobamba. Mis compañeros solían decirme: “Pastuso, ya llegaron tus noticias”. Y ese era mi orgullo. Ponía títulos grandes y a color en la portada indicando cada una de las cosas que sucedían con mis paisanos. Siempre que había noticias de Tulcán o del Carchi, les daba el espacio que se merecían’.
Emilio Ortiz
74 años
‘Estaba en la esquina del Parque Central, eran las 17:00 y yo había terminado de echar bala, pero no podía entrar a mi casa. Entonces, me refugié en la escuela Isaac Acosta… amanecí parado en un baño y sin hacer un solo ruido; si me movía, el ejército me atrapaba. Al siguiente día salí (10:00), crucé el río, llegué a Carlosama y después a Ipiales. No tuve tiempo para nada porque nos perseguían. Al final, terminé en Cartagena (Nariño)’.
Esturado García
70 años
‘Una vez en Ipiales, nos alojamos en la Clínica del Dr. Parmenidez. Sabíamos que nos querían coger presos y por eso, junto a Jaime Chamorro y Amable Obando salimos rumbo hacia La Victoria. Nos recibieron en la hacienda de la Sra. Vela, en donde fuimos capturados, pero no por el ejército, sino por unos ladrones de ganado’.
Jorge García
80 años
‘Estuve en la toma de armas. En ese instante me gustó la solidaridad que tuvieron más de 100 hombres voluntarios que se alistaron con valentía para la lucha del 26 de mayo. Fuimos al edificio Portuario, junto al Parque Ayora y nos tomamos las armas de la Jefatura de Alcoholes del Carchi. En ese instante, estábamos dispuestos a todo y esa fue la decisión exacta’.
Hugo Villarreal
70 años
‘Después del 26 de mayo, mi mujer me acompañó a Chapués. Fui por Calle Larga. A las 19:00 cruzaba por el Cementerio de Ipiales y después, llegué al parque 20 de Julio. De repente, se acercó un señor con poncho: “Sígame unos 20 metros”, me dijo. No tenía otra que seguirlo, pero empecé a preocuparme porque nos dirigíamos al Cuartel de Cabal. “Me volvió el alma al cuerpo” cuando me invitó a ingresar a la casa… vivía al frente del Cuartel. Lo más curioso que ese, el del poncho, había sido Antonio Robles, de Tulcán.
Lenin Rosero
69 años
Al igual que mi hermano, vivía en Ambato y trabajaba en El Avance y El Cóndor. Me sentía orgulloso de la rebeldía carchense. Dos meses después de los hechos, empecé a escribir un libro.
Lo primero es lo primero. Busqué los actores, pero todos me veían como vicho raro y nadie quería darme información, mucho menos hablar conmigo, pues pensaban que yo era del Gobierno.
Hefraín Ortiz Cevallos
64 años


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mayo 26th, 2011 at 1:39 pm
LLAMADO A LA MEMORIA: “DEJA VU DE LA HISTORIA”: ¡CON EL CARCHI NO SE JUEGA!: 26 DE MAYO DE 1971.
(Un homenaje a quienes dieron lección de dignidad)
Sucedió hace 40 años. A pesar de que era parte ya de los “usos y costumbres”, de las verdades y mitos necesarios del Carchi, Ecuador, vanagloriarse de ser un pueblo aguerrido que no se dejaba fácilmente avasallar cuando los poderes de turno lo tocaban; de que los bravos pupos fueran quienes rompieran el cerco que permitió al ejército del libertador Simón Bolívar cruzar al sur; de que fueran los únicos que se prepararan -aunque tardíamente-, para rescatar a don Eloy Alfaro de las hordas conservadoras, etc., etc. A pesar de toda esa memoria cultivada casi cotidianamente, el 26 de mayo de 1971 -uno de los últimos hitos donde este pueblo reveló como tal aquella potencia de autonomía y autodeterminación fuera del estado y los partidos políticos-, continúa siendo absolutamente desconocido, y, si acaso por quienes lo sobrevivieron, incomprendido. Ahora, 2011, años no solo de los 140 de la Comuna de París, sino también de las revueltas en le Magreb, en el Estado español, etc., esta gesta carchense, aunque de resonancia más local, pero no por ello menos significativa, muestra el tejido de rebeldías recurrentes que en cualquier geografía estallan para comprobar, una vez más, y trayendoa la memoria la Comuna de París; la de Zapata en Morelos (1910-1919); la de Oaxaca (2007), por mencionar unas pocas y más cercanas, que otro mundo desde abajo es posible, más allá de los sistemas políticos vigentes, con el lastre de sus partidos.
Recuérdese que en aquellos años (la de la última dictadura velasquista en Ecuador 1971)), se quiso imponer un tributo de 2 sucres al cruce de la frontera con Colombia, afectando con ello, sobre todo, pero no solo, a las personas que se dedicaban al comercio de menudeo y que por tal razón apenas si sacaban para su diaria subsistencia. Si bien al inicio, por la presión popular en la primera gran asamblea –una suerte de cabildo popular- se vieron las autoridades locales forzadas a asistir, los acuerdos que se tomaron de ahí en adelante fueron totalmente de consenso popular, lo cual quiere decir que dichas autoridades eran cada vez más y más rebasadas por el movimiento popular que crecía, al punto que su rol se redujo a ser en el inicio solo simples negociadores con el gobierno central, pero ya sin real representación y en condiciones en donde la gente, conciente o no, veía en su negociación un recurso de “a ver qué pasa”. Luego de esos intentos fallidos de contactos con la dictadura, el actor claramente fue el pueblo, y de manera especial las mujeres.
Esta revuelta que llegó incluso de manera espontánea y súbita a armarse de fusiles mauser maltrechos, tomados de las bodegas del estanco, más uno que otro rifle de cacería y al grito potente del ¡CON EL CARCHI NO SE JUEGA!, se enfrentó a la avanzada del ejército que por aire y tierra llegó con la pretensión de terminar con el paro general que se había decretado. Hubieron bajas de ambos lados y aunque militarmente se impuso el ejército, no concluyó dicha paralización, sino por el contrario, cobró formas inusitadas donde la imaginación, la solidaridad y el honor de este pueblo mostró su vieja data de dignidad.
La persecución que siguió después de que el ejército tomara posiciones en la ciudad obligó a que muchos tuvieran que buscar refugio en la vecina ciudad colombiana de Ipiales, encontrando entre sus habitantes muestras de solidaridad y la consabida fraternidad hecha realidad en dimensiones verdaderamente conmovedoras. La dictadura ofuscada y confundida no sabía qué hacer; todo se le salía de las manos, y hasta el proveerse de alimentos para su tropa le era imposible porque en el mercado las mujeres se rehusaban atenderles, recibiendo tan solo insultos bien ganados que los soldaditos debían soportar cabeza baja. Igual respuesta encontraron del lado ipialeño cuya población había acordado jugárselas todas en solidaridad con sus vecinos tulcaneños (**). En fin…
Cientos de anécdotas podrían contarse, todas con la impronta del valor, el honor, la solidaridad de estos pueblos en aquellos días donde el continum del tiempo del poder era roto y donde, como se sabe, los acontecimientos adquieren ese sentido de espacios en los que los códigos de la normalidad de arriba eran rotos, emergiendo esa suerte de “carnaval” o fiesta que toda rebelión conlleva (W, Benjamín). Sin embargo hoy lo que importa es tomar conciencia de esta revuelta local, especialmente de quienes son hijos de estas historias, porque el patrimonio más grande de un pueblo es su memoria, su memoria histórica de lucha, como única posibilidad de preservar su identidad de pueblo, siendo, claro está, la dignidad la que la fertiliza y mantiene viva. Esta memoria -que solo puede ser colectiva-, sabemos que a veces vive invisible sosteniendo en silencio al pueblo del siempre abajo, o a una cultura determinada; por ella vive y tiene proyección al futuro; por eso, reducirla a la imagen de individuos, personalidades, es negar esta memoria, así como al patrimonio digno que le permite a un pueblo ser. Memoria que como tal se teje siempre en el antagonismo. Es el caso de esta gesta heroica del 26 de mayo de 1971 que, se supone, todo carchense la debe conocer. Digo es el caso, porque lo que a esta gesta la hace heroica es precisamente porque el actor fue el pueblo llano, el de siempre, no el que hizo de este suceso capital político individual (me refiero a las autoridades de aquel tiempo que en realidad no fueron líderes de nada y solo asustados políticos esforzándose en varias ocasiones por conciliar, reluciendo su estrechez y sus cálculos para no quedar mal con los poderes más altos que ellos). Insisto, el mérito de ese movimiento es que rebasó a esos pequeños poderes locales que representaban al del Estado en su conjunto. De hecho, el momento máximo que dignifica al pueblo carchense fue cuando de manera vergonzosa estas autoridades, desde el balcón del edifico de la gobernación de aquel entonces, fueron abucheados e incriminados duramente cuando anunciaron que nuestros presos no iban a ser liberados de inmediato, admitiendo con esto tácitamente que estaban sujetos a una ley de la dictadura de entonces y que ellos, como autoridades, se comprometían a “contratar los mejores abogados” para su defensa. Para cualquier lector atento es fácil percatarse que con esto dichas autoridades reconocían la legalidad de ese sistema del cual ellos eran de algún modo sus representantes locales y que, debido a ello, quisieron presentar una situación ambigua para que la gente aceptara terminar el paro y su movimiento espontáneo. ¿Pero qué pasó entonces?: pues el pueblo rechazó rotundamente semejante maniobra y decidió continuar el paro hasta que no estuvieran en su seno todos los presos sanos y salvos. Así, a despecho de las autoridades, el paro continuó y obligó a la dictadura a que regresara a nuestros presos que fueron recibidos y acompañados por el pueblo colombiano de Ipiales y entregados en una multitudinaria marcha a las fuerzas vivas del Carchi, Ecuador.
Quienes hayan vivido esto recordarán a ese pueblo tulcaneño haciéndose sentir una vez más en su tradición de valor y honor, pero que por desgracia hoy se hace invisible -tal vez porque en silencio esté macerando su rebeldía, madurando su memoria-, ante el avasallamiento de esa dinámica chocante y depredadora que el nuevo disfraz del neoliberalismo adquiere hasta en los lugares más remotos.
Esto, sin embargo, como tristemente ocurre cuando desde arriba -en todas las variantes de los arribas que se reciclan- usando los espacios y canales de que disponen y controlan, dan su versión de los hechos, distorsionándolos, o acaso ignorándolos por su incomodidad, y dando la apariencia de haber sido los únicos actores, borrando a los verdaderos, el pueblo al que solo lo reconocen como telón de fondo de sus cálculos políticos.
Esta rebelión rebasó al Estado, es claro, a los partidos políticos desde los conservadores, liberales, comunistas, maoístas, etc.. aunque muchos de quienes incluso empuñaran un viejo mauser hayan sido militantes de alguno de ellos pero que actuaron a título personal, es decir bajo el único mandato del pueblo sin más.
Aquí emergió ese ethos rebelde colectivo con la dinámica de los de abajo, pero no solo…, hasta el encuentro trunco de estudiantes cual milicia de voluntarios que desde Quito, con el corazón joven de izquierda palpitando por el imperativo moral que quiso llegar hasta tierras carchenses, entre cantos, gritos y promesas de futuro solo detenidas por las patrullas del gobierno que a la salida de la capital les diría, con ese mismo tono oficial de siempre, que no pasarían. Y en verdad no pudieron pasar, pero sobrevivieron al menos para contarlo…
………………
(*) Tal vez esta situación permita reflexionar ya pasados estos casi 40 años (con la fortuna de que sobreviven quienes vivieron en carne propia esta gesta). Pero no recordar, sino hacer memoria, es decir, nutriente viva de la dignidad presente.
(**) Tulcán es la capital de la provincia del Carchi, ciudad a solo 15 minutos de Ipiales, la ciudad fronteriza del lado colombiano.
………..
http://www.kaosenlared.net/noticia/ecuador-llamado-memoria-carchi-no-juega-26-mayo-1971
http://www.lahaine.org/index.php?p=50823
Kaos en la Red
http://www.kaosenlared.net
mayo 26th, 2011 at 1:41 pm
MEMORIA 26 DE MAYO
(a todos aquellos que dieron su vida un 26 de mayo de 1971 para heredarnos la Dignidad)
Reza la memoria y en silencio:
!“Pueblo eres y en pueblo te convertirás…”!
Memoria que guarda silencio,
-es cierto-
para sobrevivir al menos entre tanto olvido.
Salvándose sola,
- también es cierto-
Huérfana, invisible,
con la doble carga:
de vencer al olvido
y guardar dignidad…
A de ser por eso que embelleces tanto
la morada de tus muertos,
tus adioses de ciprés
Pero si en tiempos de mercaderes y olvidos
todo se apaga
!que arda al menos el frío
para gritarle al olvido
“Pueblo eres y en pueblo te convertirás…”!
mayo 26th, 2011 at 3:29 pm
26 DE MAYO 1971
VIVE EN MI CORAZON DICE EL CARCHI
BRILLA EN MI ESPLENDOR DIRÁ LA GLORIA
LUZ DE LA DIGNIDAD ES LO QUE SE PROCLAMA
AGONIZA EL TIRANO Y EL DICTADOR
EL GRITO DEL PUEBLO LO CONDENA
TULCAN CLAMA EL CARCHI
BRILLA LA DIGNIDAD DIRA LA GLORIA
SOBERANO ES EL PUEBLO QUE PROCLAMA
DIGNIDAD, DINNIDAD
ALLI SURGUE LA PATRIA ECUATORIANOS
DE LA TIERRA DE LOS PUPOS SE ESCUCHA
26 DE MAYO VIVE EN MI CORAZON DICE EL PUEBLO
LA VOZ DE LA MUJER SE ESCUCHA
QUE CON GLORIA SE ENCAMINA
A LOS RECUERDOS DE LA HISTORIA,
EL TRUENO EN EL CHILES SE ESCUCHA
QUE ANUNCIA LA LLEGADA DEL HOMBRE
QUE CARGADO DE GLORIA VIENE
Y DE MUCHA DIGNIDAD,QUE CON ELLA ACALLA
AL DICTADOR Y PREPOTENTE,
COMO QUISIERA ESCRIBIR EN EL MARMOL,
Y CADA PLACA RELUCIERA EN CADA ESQUINA
LA FRASE QUE PROCLAMA DIGNIDAD
CON “CARCHI NO SE JUEGA”
NI SE LE MIENTE NI SE LE ENGAÑA
NI SE LO HUMILLA
YA SABEN LOS GOBERNATES.
QUE CON EL CARCHI NO SE JUEGA
26 DE MAYO
VIVE EN MI CORAZON LA GLORIA
LA GLORIA DE TULCAN Y DEL CARCHI
QUE JAMAS SE RINDIERON ANTE FUSILES,
EL TIRANO HUYE Y SE ARREPIENTE
SUS ESBIRROS QUISIERON APAGAR LA LLAMA
LA LLAMA DE LA GLORIA NO PUDIERON
CUANTOS AÑOS DE HISTORIA TIENES CARCHENSE
NO SE NOTA TU CANSANCIO Y TUS AÑOS
SANGRE DE REVELDE TIENES
40 AÑOS DE GLORIA HAN PASADO
EL TRUENO DE LA DIGNIDAD SEPULTO AL TIRANO.
MI ADMIRACION Y RESPETO
A LOS HOMBRES Y MUJERES DE MAYO
DIOS NOS LIBRE DE LOS TIRANOS
GLORIA MIL VECES GLORIA A LOS HOMBRES Y MUJERES
DEL 26 DE MAYO DE 1971.
GRACIAS.
ANECDOTA: YO CURSABA EL ULTIMO AÑO DE LA ESCUELA BELISARIO QUEVEDO,JULIO ANDRADE VEIAMOS CRUZAR TANQUETAS SOLDADOS HACIA TULCAN, DESPUES MUCHOS HOMBRES CIVILES APARECIERON CON PICOS PALAS PARA HACER SANGAS Y NO PASEN LOS VEHÍCULOS MILITARES, UNOS FUERON COMISIONADOS A DERRUMBAR ARBOLES, Y PONER MUCHOS OBSTACULOS EN CARRETERAS, LOS NIÑOS TAMBIEN AYUDAMOS A SACAR LA TIERRA ACABAR SANGAS Y PONER OBTACULOS Y SUCEDIO EN MUCHOS LUGARES DEL CARCHI. RECUERDO UN TITULAR DE LA REVISTA VISTAZO DE ESA EPOCA “SANGRE Y DOLOR EN EL CARCHI”.
junio 3rd, 2011 at 3:41 pm
Para que ya no se diluyan más los hechos históricos en el olvido, este 26 de Mayo iniciamos a recuperar la Memoria Colectiva en el Salón de la Ciudad; para que ese referente histórico de rebeldía y resistencia unitaria quede como ejemplo para todas las generaciones de la Patria, la UNITA está elaborando un documental y una síntesis para que sea contenido educativo en la formación cívica de nuestros niños; sin embargo la Lucha continúa, conocer los detalles de esta gesta tulcaneña, nos crea nuevas tareas, esta vez es por la conformación de una Comisión de la Verdad, para que se develen a los responsables de los asesinatos, torturas y todos los excesos que provocó el tirano Velasco; no hay perdón ni olvido. Además la escuela de Chapuel, no puede seguir llamándose José María Velasco Ibarra, eso es una afrenta a nuestra dignidad y memoria. Bienvenidos a esta nueva jornada por la verdad y la justicia…
febrero 8th, 2012 at 5:15 pm
LA HISTORIA NO PODRA RELATAR TODOS LOS ACONTECIMIENTOS QUE PASO EN LA JORNADA DE REVELDIA EN MAYO DEL 71, TODA LA POBLACION DE TULCAN Y EL CARCHI SE REVELO ANTE EL DICTADOR VELASCO IBARRA QUIEN PRETENDIA IMPONER UN IMPUESTO A TODAS LAS PERSONAS QUE CRUSEN EL PUENTE INTERNACIONAL DE RUMICHACA. GALO BENAVIDES UNO DE LOS ACTIVOS EN LA LUCHA FUE DETENIDO Y ENCARSELADO ADEMAS DE LAS TORTURAS POR MILITARES EN EL CUARTEL DE TULCAN Y LUEGO LLEVADO AL EPLICACHIMA EN QUITO
febrero 28th, 2012 at 7:42 pm
Libardo Rodriguez
Soy tulcaneño que vivo en Ibarra y soy docente, leei este comentario porque en esta semana estuve estudiando la presidencia de Velasco Ibarra, e 1971 tenía 5 años y medio, me acuerdo intacto lo que sucedió, los aviones camberra que eran cuatro, los paracaidistas los enfrentamientos de los soldados, el sonido de las balas, y la muerte de un amigo de trabajo de mi padre por el sector que era la feria de animales en ese entonces,el toque de queda, mi padre trabajador del municipio estaba en el aereopuerto y tuvo que llegar bien de noche y por las orillas del rio Tajamar ahí nos pusimos tranquilos y nos fuimos avisar a la vecina la muerte de su esposo de apellido Vela que vivian en el sector de las Juntas como no recordar estos hechos que iban en contra de nuestra tranquilidad con los vecinos de colombia, esto es lo que queria compartir con mis estudiantes y les envíe una consulta, y sepan como se le paró al dictador
marzo 29th, 2012 at 2:23 am
Your post captures the issue pfercetly!
abril 13th, 2012 at 10:26 am
Era de muy corta edad, pero apenas recuerdo el hecho del 26 de mayo de 1971, mi memoria guarda como si fuera ahora, esas imágenes de los soldados apostados en calles frente a las casas, salí con mi tía a intentar buscar algo de comer en una tienda, pero los soldados nos insultaban y nos amenazaban con las armas, ellos vestidos de paracaidistas; uno de ellos indicó que entre en mi casa. Mi tía Gloria que no era carchense se unió a la lucha, fue una de las mujeres que fue a acostarse al aeropuerto para impedir el aterrizaje de aviones militares. Pasó esto, la gente de negro, mis vecinos de en frente qu vendían verduras perdieron al jefe de familia, se lo llevó la lucha, la insensatez del gobierno. Sufrí por esos vecinos y me quedó ese luto en mi retina. MI PUEBLO VALIENTE DEBERIA DECRETAR ESA FECHA COMO FECHA DE RECUERDO, DE ACTOS EN HONOR A LOS CAIDOS Y A LOS SOBREVIVIENTES. SERIA LO JUSTO. Atentamente Maritza Ponce Garrido
abril 15th, 2012 at 9:10 am
hola un saludo muy cordial a nuestro querido canton…xfa un favor ..como es el tramite para poder ingresar a la policia municipal de tulcan..porque me interesaria ingresar gracias