En el antiguo paso fronterizo entre Ecuador y Colombia se inauguró el nuevo hogar del ilustre literato ambateño. Los Alcaldes de Tulcán e Ipiales recibieron la condecoración ‘Medalla a Juan Montalvo’ por su gestión, apoyo y colaboración cultural.
Los cultores del verbo se enlazaron con los promotores del arte. Los generadores de ideas emprendieron sus sueños junto a los anhelos de los políticos. Fue el encuentro ideal para enlazar aún más a dos naciones hermanas por las historia, la cultura y el arte.
Bajo esos parámetros, la Antigua Casa de Aduanas (en el Puente Internacional de Rumichaca), ubicada en el imaginario cordón fronterizo entre Ecuador y Colombia se convirtió en La Casa de Montalvo, museo permanente que exhibe desde ayer (miércoles) fotografías, manuscritos y hasta la vestimenta de la época. También se abrió la biblioteca de autores colomboecuatorianos.
“Montalvo ha regresado”, dijo muy convencido Julio César Chamorro, flamante director de La Casa de Montalvo. En efecto, en cada uno de los discursos se respiró la literatura del Ilustre Ambateño. Se recordó las visitas del ambateño a Ipiales, ciudad que fue de su elección tras los destierros provocados por los Gobiernos de Turno.
Precisamente, Ipiales, bautizada por Montalvo como la ‘Ciudad de las Nubes Verdes’, fue el escenario ideal para escribir obras como Los Siete Tratados, Los Capítulos que se le Olvidaron a Cervantes… Además, detalló Chamorro, estaba cerca de su país y con facilidad cruzaba la frontera para combatir con su pluma a los Gobiernos.
De principio a fin, el acto no fue más que un derroche de bondades culturales. El maestro Édgar Palacios entonó los himnos nacionales. Después, se entregó la condecoración ‘Medalla a Juan Montalvo’ al Ing. Julio César Robles y Gustavo Estupiñán, alcalde de Tulcán e Ipiales, en su orden. También al ambateño Pablo Núñez Endara (Cónsul de Ecuador en Colombia) y a Marcial Montenegro Aza (Presidente Sociedad El Carácter).
La presencia de Juan Coral Torres y Juan Coral Erazo, nieto y biznieto del Maestro Juan Montalvo también dio realce a una jornada que se enmarca dentro de los parámetros de la mancomunidad, la cual permite que dos pueblos hermanos desarrollen proyectos en beneficio de sus habitantes.
Juan Coral Erazo felicitó el trabajo de las autoridades por el empeño puesto a favor de la Casa de Montalvo. Señaló que se ha labrado un camino para cultivar el pensamiento de los jóvenes.
Para Mario Mora Nieto, Director General de La Casa de Montalvo – Ambato, el cultor de las palabras, conocido en Ipiales como ‘Juanito’, es un honor que ese pensamiento de la época aún perdure en el tiempo. “Lo más encumbrado de la cultura española de entonces, celebró a Montalvo como a una de las personalidades más excelsas de las letras castellanas”.
Así regresó Montalvo al campo de batalla. A esa frontera inspiradora de sueños e ideales que se convirtieron en arte que internacionalizó a Montalvo y a Ecuador. Culminado el acto inaugural, se procedió al recorrido del museo
En la casa de Aduanas de Colombia, foto retratos, amigos del escritos y ropa de la época. Mientras que en lado ecuatoriano, la exposición ‘Sensaciones & Colores’ de Mónica Borja Baldivieso; el maestro Wilfrido mostró el barro pasto.
Hoy en cambio (jueves) se inauguró el II Coloquio Internacional Montalvino de Colombia y el VIII Encuentro Internacional de Poetas Cincel, en homenaje el literato ipialeño Julio César Goyes. Para estos actos se cuenta con personalidades de Perú, Brasil, Ecuador, Colombia y Chile.
Julio Robles fue el encargado de saludar a los exponentes internacionales, quienes develaron algunas de las ponencias de Montalvo. Por Ecuador estuvo César Alarcón.