Una de las vías a través de las cuales, el eurocentrismo se había burlado de nuestros
países subdesarrollados, era precisamente por la puesta en práctica en nuestro suelo
y con el costo de nuestra sangre y más hambre, de los ensayos que en Europa ya habían fracasado; no resulta nada desproporcionado entonces que Giovanni Papini nos
escupiera que: “… América estaba hecha con los desperdicios de Europa.”
Es que aparte de la colonización cultural de la que no hemos podido aun emanciparnos y sacudirnos, se nos ha impuesto una colonización económica y política por parte del Imperio y tiene en las oligarquías serviles los más obsecuentes y rabiosos aliados; como si fuera poco sumémosle todo un andamiaje de Organismos Internacionales, de acuerdos Internacionales, mañosamente suscritos por los títeres de turno.
Aún hay más, las oligarquías criollas no son monolíticas, reflejan también la diversidad de nuestro país y cada grupo pretende ser el hegemónico, para imponer sus intereses, pero curiosamente alrededor de presentar algún nivel de oposición a este gobierno reformista, se han ido juntando y tras su desespero son una mezcla grotesca de partidocracia, líderes ancestrales, revolucionarios venidos a menos, mentirosos en promoción, verdes, amarillos, rojos, naranjas, reencauchados, vueltos a pintar en la misma m….. adera, etc., etc.
Conseguimos con la última Constitución delinear un horizonte diferente para nuestra
Patria, darle un sustento ideológico más equitativo, solidario, incluyente, darnos a
nosotros mismos un concepto más digno de nación; que había que continuar con la creación de las leyes fundamentales y allí, tenían que aparecer los paniaguados,
mercenarios de la política, los ultraderechistas encubiertos, las y los ponchos dorados,
que se sientan cachete con cachete con princesitas y pelucones y ahora creen que se han realizado; y aparecieron estos indignos favorecidos por el voto popular, para hacer juego a la partidocracia corrupta y dejar que les doren su arrogancia, su autosuficiencia, su ego en baratillo, y cayeron, para bombardear los cambios importantes, para hipotecar otra vez el futuro de todos.
Elevar el nivel de debate político es una utopía, mientras el nivel de participación política de nuestro pueblo no haya crecido, para que esto ocurra, debe pasar, tiene que pasar por una mejor organización política de ese pueblo en cualquier rincón del país, en todos los estamentos de la sociedad, las resoluciones fundamentales, deben ser respaldadas por nuestro pueblo movilizado, no manipulado; los respaldos son por conciencia y convicción, no por cambalache de espejos y cuentas, ni por los miserables pagos que hacía la derecha jugando con el hambre de nuestros pobladores.
Que la gobernabilidad, que la economía social de mercado, que la libertad de expresión, que el socialismo del siglo XXI, etc., etc., no son sino más tubos de ensayo, tras de los cuales, nuestro despegue como nación, como grupo humano diferente, sigue quedando enredado en la caracterización cantinflesca de banana república.
El compromiso con el futuro, con la Patria para todos, con el futuro luminoso, la justicia, con la libertad, bla, bla, bla, está más allá de las poses personales y la intransigencia, está con el planteamiento inteligente de los cambios y en sumar inteligentemente también, a aquellos débiles de principios, que hay que ponerlos frente a su pueblo, para que rindan cuentas.
Muerte cruzada, es solo un recurso accidental, una estrategia pasajera, que hoy puede
significar un triunfo parcial, pero que la derecha, que no ha muerto ni va a morir, va a usarlo cuando pueda comprar los necesarios para revertir la balanza; los cambios por convicción, son definitivos y a largo plazo, trabajemos en lo importante, volvamos a nuestro pueblo a organizarlo, a compartir con todos los objetivos de esa Patria diferente y para todos.